El pediatra y experto en medicina de la adolescencia L. Rodríguez Molinero da voz a una preocupación cotidiana: las tensiones familiares en torno al uso de móviles, videojuegos y redes sociales.
A partir de un caso real, reflexiona sobre las raíces de estos conflictos —la necesidad de control, la falta de límites, la ansiedad generada por la desconexión— y ofrece estrategias concretas para reconducir la convivencia digital en el hogar. Propone pasar del castigo a la negociación, del control a la confianza, y fomentar espacios de comunicación intergeneracional donde las normas se construyan conjuntamente.
El texto subraya que las pantallas no son el enemigo, sino una oportunidad para educar en autocontrol, responsabilidad y gestión emocional. Un artículo de tono cercano y esperanzador, que combina la experiencia clínica con la comprensión de la vida familiar contemporánea.







