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Dolor de espalda en adolescentes: causas, signos de alarma y tratamiento

Pediatra explorando la espalda de una adolescente con el test de Adams

El dolor de espalda en adolescentes es mucho más frecuente de lo que se suele pensar: entre un 25 % y un 40 % de los chicos y chicas lo padecen en algún momento. En la mayoría de los casos tiene un origen benigno y mecánico, pero no conviene quitarle importancia, porque en ocasiones es la primera pista de una deformidad de la columna o de una lesión que necesita tratamiento. La Asociación Española de Pediatría recuerda en su portal para familias que la escoliosis se observa sobre todo en la adolescencia y que puede pasar desapercibida si no se explora la espalda.

En este artículo, basado en la revisión publicada en Adolescere, la revista de formación continuada de la SEMA, repasamos por qué duele la espalda durante la pubertad, qué signos deben hacer consultar sin demora y cómo se tratan las causas más habituales: la lumbalgia inespecífica, la escoliosis idiopática del adolescente, la espondilólisis en deportistas o la cifosis de Scheuermann. Está pensado tanto para familias como para pediatras y médicos de Atención Primaria.

¿Por qué aparece el dolor de espalda en adolescentes?

La columna del adolescente está en plena fase de crecimiento acelerado, sobre todo durante el estirón puberal. En ese periodo cambian las curvas de la columna vista de perfil, la biomecánica de las vértebras y la forma en que la espalda soporta las cargas. Esa combinación explica por qué la adolescencia es la etapa de mayor riesgo para que aparezcan o empeoren algunas deformidades.

Para saber cuánto crecimiento le queda a un paciente, los especialistas utilizan la escala de Risser, que valora en la radiografía cómo se osifica la cresta de la pelvis (de 0, muy inmaduro, a 5, esqueleto maduro). También ayudan la edad ósea en radiografías de la mano o el codo y el desarrollo sexual: la aparición de la primera regla suele indicar que el pico de crecimiento ya ha pasado. Cuanto más crecimiento pendiente, más vigilancia necesita cualquier curva.

El pediatra y el médico de Atención Primaria son la primera línea: detectan los signos de alarma, educan en higiene postural y derivan al especialista en el momento adecuado.

Signos de alarma del dolor de espalda en adolescentes

La mayoría de los dolores lumbares en esta edad son benignos y se resuelven solos. Aun así, hay señales (las llamadas red flags) que obligan a consultar pronto y a ampliar el estudio, normalmente con una resonancia magnética:

  • Dolor nocturno persistente o que despierta al adolescente.
  • Síntomas neurológicos: hormigueos, pérdida de fuerza, alteraciones al orinar o defecar.
  • Fiebre o pérdida de peso sin explicación.
  • Antecedentes de enfermedad oncológica.
  • Dolor que empeora de forma progresiva y no mejora con el reposo.
  • Rigidez marcada o postura antinatural para evitar el dolor.

Si aparece cualquiera de ellos, la visita al pediatra no debe esperar. Para los profesionales, la revisión de Adolescere sobre dolor lumbar, dorsal y espondilólisis en el adolescente amplía el diagnóstico diferencial.

Dolor lumbar en adolescentes: la causa más frecuente

El dolor lumbar inespecífico, de origen musculoesquelético, es el motivo de consulta más habitual. Se relaciona con la sobrecarga muscular, el sedentarismo, las posturas mantenidas frente a pantallas y las mochilas pesadas. Se nota en la parte baja de la espalda, no se irradia a las piernas y no se acompaña de fiebre ni de otros síntomas generales.

El tratamiento de esta lumbalgia en adolescentes se apoya en tres pilares: educación postural, fisioterapia y cambio de hábitos. Pocas veces necesita pruebas de imagen, siempre que no existan signos de alarma.

Escoliosis idiopática del adolescente: diagnóstico y tratamiento

La escoliosis idiopática del adolescente es la deformidad de columna más frecuente en esta etapa. Se trata de una curva en tres dimensiones, con rotación de las vértebras, que mide 10° o más y aparece entre los 10 años y el final del crecimiento. Supone alrededor del 80-85 % de las escoliosis estructurales y afecta a un 2-3 % de los adolescentes; cuanto mayor es la curva, más predominan las chicas. Su origen es multifactorial, con influencia genética y del propio crecimiento.

Un dato importante para las familias: la escoliosis idiopática no suele doler. Si un adolescente con escoliosis tiene dolor intenso, hay que buscar otra causa.

Cómo se detecta: test de Adams y ángulo de Cobb

La exploración empieza con el adolescente de pie y después inclinado hacia delante (test de Adams), donde se hace visible la giba costal. La rotación del tronco se mide con un escoliómetro. La radiografía de frente y de perfil permite calcular el ángulo de Cobb, valorar el equilibrio de la columna y determinar la madurez ósea.

Tratamiento según la curva y el crecimiento

SituaciónOpción habitual
Curvas de menos de 20-25° o bajo riesgo de progresiónObservación y ejercicios específicos de fisioterapia (PSSE)
Curvas de 25-45° con crecimiento pendienteCorsé para escoliosis, entre 16 y 18 horas al día
Curvas de más de 45-50° que progresanValoración quirúrgica

El corsé no corrige la curva: su objetivo es que no empeore, y su eficacia depende de las horas de uso. En adolescentes muy inmaduros (Risser 0-2) el riesgo de progresión es alto; a partir de Risser 3-5 disminuye y el seguimiento puede espaciarse a controles anuales.

dolor espalda adolescente

Espondilólisis en deportistas y espondilolistesis

La espondilólisis es una pequeña fractura por estrés en una zona de la vértebra llamada pars interarticularis, casi siempre en la quinta lumbar (L5). Afecta a un 4-6 % de la población general y es más frecuente en jóvenes que hacen gimnasia, fútbol o halterofilia, deportes con extensiones y giros repetidos de la zona lumbar. Cuando la lesión es bilateral, la vértebra puede deslizarse hacia delante sobre la inferior: es la espondilolistesis.

El síntoma típico es un dolor lumbar central que empeora con el deporte o al estar mucho tiempo de pie. Muchos pacientes tienen los isquiotibiales muy acortados y no llegan a tocar el suelo al flexionar el tronco. El diagnóstico se confirma con TC y, en fases muy precoces, con resonancia magnética, que detecta el edema óseo antes de que la fractura sea completa.

El tratamiento suele ser conservador: reposo deportivo temporal, reeducación lumbopélvica y, en fases agudas seleccionadas, ortesis. Si se diagnostica pronto, la lesión puede consolidar. La cirugía se reserva para el dolor persistente que no responde.

Cifosis de Scheuermann: cuando la «chepa» no es solo mala postura

La cifosis de Scheuermann es una curvatura excesiva y rígida de la espalda alta (más de 45-50°), con al menos tres vértebras consecutivas en forma de cuña. Aparece en la adolescencia y afecta a un 1-8 % de los jóvenes. Produce dolor dorsal mecánico y, a veces, malestar por la imagen corporal.

La clave para distinguirla de la simple actitud cifótica postural es que la curva no se corrige al estirar la espalda hacia atrás. El manejo va desde la observación en curvas leves cerca del final del crecimiento, al corsé en curvas de 55-75° con crecimiento pendiente, y la cirugía en deformidades graves o progresivas.

Otras causas menos frecuentes: hernia discal, infecciones y tumores

Hernia discal. Es poco habitual en la adolescencia, pero debe tenerse en cuenta en jóvenes deportistas. Produce dolor lumbar que se irradia a la pierna. Casi siempre mejora con reposo relativo, antiinflamatorios y fisioterapia; la cirugía (microdiscectomía) se plantea si hay déficit neurológico progresivo o dolor que no cede tras 6-12 semanas.

Espondilodiscitis. Es una infección del disco y las vértebras, rara (1-2 casos por 100.000 niños al año) y causada sobre todo por Staphylococcus aureus. Da dolor nocturno progresivo, gran rigidez y postura antálgica, con o sin fiebre. La prueba de elección es la resonancia, y el tratamiento se basa en antibiótico intravenoso durante 4-6 semanas.

Tumores. Los benignos son, con diferencia, los más frecuentes, y el principal es el osteoma osteoide: produce dolor nocturno que mejora de forma característica con antiinflamatorios y puede causar una escoliosis secundaria que se resuelve en el 80-90 % de los casos tras tratarlo. El dolor continuo que no cede con el reposo, los síntomas neurológicos o los síntomas generales obligan a descartar tumores malignos como el sarcoma de Ewing o enfermedades hematológicas.

Caso clínico: Lucía, 13 años, gimnasta

Caso ilustrativo elaborado con fines divulgativos; no corresponde a una paciente real.

Lucía entrena gimnasia rítmica cinco días a la semana. Desde hace dos meses se queja de dolor en la parte baja de la espalda, que empeora con los puentes y las extensiones y mejora los fines de semana. Su familia lo atribuye a la mochila del instituto.

En la consulta, su pediatra comprueba que no hay dolor nocturno, fiebre ni síntomas neurológicos. Al inclinarse hacia delante, Lucía no llega a las rodillas por el acortamiento de los isquiotibiales, y el test de Adams muestra una giba leve. La resonancia confirma una espondilólisis precoz en L5 con edema óseo, y la radiografía una escoliosis de 14° con Risser 1.

Tras tres meses de descanso deportivo y reeducación lumbopélvica, el dolor desaparece y la lesión consolida. La curva se sigue con controles periódicos hasta el final del crecimiento.

La lectura clínica: en una adolescente deportista, un dolor lumbar mecánico que se repite no debe atribuirse sin más a la postura. Preguntar por el tipo de deporte y explorar la flexibilidad y la espalda en la consulta permite diagnosticar a tiempo lesiones que, detectadas precozmente, se curan sin cirugía.

Cómo prevenir el dolor de espalda en adolescentes: consejos para familias

  • Movimiento diario. El sedentarismo es uno de los factores más ligados a la lumbalgia; la actividad física regular fortalece la musculatura que sostiene la columna.
  • Pantallas con pausas. Levantarse cada 30-45 minutos y colocar la pantalla a la altura de los ojos reduce la sobrecarga cervical y lumbar.
  • Mochila ligera y bien llevada. Con las dos asas, ajustada a la espalda y cargando solo lo necesario.
  • Deporte con cabeza. En gimnasia, fútbol o halterofilia, el dolor lumbar que se repite con el entrenamiento merece una consulta.
  • Mirar la espalda. En la ducha o probando ropa, un hombro más alto, una cadera asimétrica o la ropa que cuelga desigual pueden ser las primeras pistas de una escoliosis.
  • Revisiones pediátricas. La exploración de la columna en las revisiones de la pubertad permite detectar curvas cuando todavía hay margen para actuar.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de espalda en adolescentes

¿Es normal que a un adolescente le duela la espalda?

Es frecuente: lo sufren entre el 25 % y el 40 % de los adolescentes. Casi siempre es un dolor mecánico y benigno, pero conviene consultar si dura semanas, despierta por la noche o se acompaña de otros síntomas.

¿Cuándo hay que preocuparse por el dolor de espalda de un adolescente?

Cuando el dolor es nocturno o no mejora con el reposo, hay fiebre, pérdida de peso, hormigueos o pérdida de fuerza, o existen antecedentes oncológicos. Son signos de alarma que requieren valoración médica pronta.

¿La escoliosis causa dolor de espalda?

La escoliosis idiopática del adolescente no suele doler. Si hay dolor intenso o nocturno junto a una curva, el médico debe buscar otra causa, como un osteoma osteoide.

¿La mochila puede provocar escoliosis?

No. Una mochila pesada puede causar dolor de espalda por sobrecarga muscular, pero no provoca escoliosis.

¿Cuántas horas hay que llevar el corsé para la escoliosis?

Entre 16 y 18 horas al día, según la indicación del especialista. Su eficacia depende del tiempo de uso, y su objetivo es frenar la progresión de la curva, no corregirla.

¿Puede un adolescente con espondilólisis volver a hacer deporte?

Sí, en la mayoría de los casos. Tras un periodo de reposo deportivo y fisioterapia, la mayoría retoma su actividad de forma progresiva y supervisada.

Formación y evidencia para cuidar la salud del adolescente

El dolor de espalda en adolescentes es, casi siempre, un problema benigno, pero reconocer a tiempo los signos de alarma, la escoliosis o una espondilólisis marca la diferencia en su evolución. En la SEMA trabajamos para que pediatras, médicos de familia y otros profesionales cuenten con formación actualizada y basada en la evidencia sobre la salud integral del adolescente.

Si eres profesional sanitario, consulta la revisión completa en la revista Adolescere, infórmate sobre nuestros cursos y congresos o hazte socio de la SEMA. Si eres madre o padre y tienes dudas sobre la espalda de tu hijo o hija, consulta siempre con su pediatra.

ADOLESCENCIASEMA | Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia
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