El consumo de bebidas energéticas entre adolescentes preocupa cada vez más a los profesionales de la pediatría. Diversas sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), advierten de que su consumo habitual puede tener efectos negativos importantes para la salud en una etapa clave del desarrollo.
Los pediatras señalan que la ingesta frecuente de estas bebidas se asocia a problemas como insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y alteraciones cardiovasculares y metabólicas. Además, el alto contenido en cafeína y azúcares puede favorecer la dependencia a la cafeína, el sobrepeso, la aparición de caries y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Otro aspecto que genera especial preocupación es la combinación de bebidas energéticas con alcohol, una práctica relativamente frecuente entre los jóvenes. Esta mezcla incrementa el riesgo de intoxicaciones etílicas y de conductas peligrosas, ya que la cafeína puede enmascarar los efectos del alcohol y retrasar la percepción de embriaguez.
Al mismo tiempo, los especialistas advierten de otro fenómeno creciente en las consultas: el aumento del uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores entre menores. Estos dispositivos pueden contener nicotina y otras sustancias potencialmente tóxicas que afectan al desarrollo cerebral, al sistema respiratorio y al cardiovascular.

Según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 2025, el 38% de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes y más del 27% afirmó haber utilizado vapeadores en ese mismo periodo.
Ante esta situación, los pediatras subrayan la importancia de reforzar las estrategias de prevención, mejorar la información dirigida a adolescentes y familias y promover medidas de regulación que contribuyan a proteger la salud de niños, niñas y adolescentes.







