El traumatismo craneoencefálico (TCE) constituye una de las principales causas de consulta en los servicios de urgencias durante la adolescencia, frecuentemente relacionado con accidentes deportivos, caídas, accidentes de tráfico o conductas de riesgo propias de esta etapa.
Aunque la mayoría de los TCE en adolescentes son de carácter leve, su potencial evolución hacia complicaciones neurológicas obliga a una valoración inicial rigurosa y sistemática. La identificación precoz de signos de gravedad es esencial para establecer una adecuada estratificación del riesgo.
La evaluación clínica debe centrarse en el nivel de conciencia, la presencia de síntomas neurológicos, la existencia de vómitos, cefalea intensa o amnesia, así como en el mecanismo lesional. Estos elementos permiten orientar la necesidad de observación o de pruebas complementarias.
El uso de la tomografía computarizada debe basarse en criterios clínicos bien definidos, con el objetivo de evitar la exposición innecesaria a radiación, especialmente relevante en población joven.
El manejo en urgencias incluye control sintomático, observación clínica y, en casos seleccionados, ingreso hospitalario o derivación a unidades especializadas.
Asimismo, la educación al alta, incluyendo la identificación de signos de alarma y recomendaciones sobre la reincorporación a la actividad física o escolar, es fundamental para prevenir complicaciones y garantizar una recuperación segura.







