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El uso de Wegovy —una formulación de semaglutida aprobada para tratar la obesidad— ha experimentado un incremento del 50 % en el último año entre adolescentes estadounidenses, según datos recientes. Las prescripciones pasaron de 9,9 a 14,8 por cada 100.000 adolescentes, alcanzando en 2025 una tasa de 17,3 por 100.000. Este aumento coincide con la aprobación de Wegovy para jóvenes de 12 años o más a finales de 2022, lo que abre la puerta a su uso como herramienta complementaria en el tratamiento de la obesidad juvenil.
Pese al auge en su adopción, el uso sigue siendo limitado, debido a preocupaciones sobre su seguridad a largo plazo, la cobertura por parte de aseguradoras y variabilidad en la aceptación por parte de profesionales médicos. En algunos centros clínicos se reportan pérdidas de peso de hasta 13,6 kg en un año, pero el coste elevado y los efectos adversos posibles mantienen el debate abierto. Para los médicos que atienden adolescentes, este fenómeno obliga a ponderar cuidadosamente los criterios de selección de pacientes, la necesidad de seguimiento riguroso y la integración obligada con intervenciones no farmacológicas (dieta, ejercicio, soporte psicosocial). Asimismo, resulta crucial monitorear estudios postautorización y contribuir con datos clínicos reales para entender mejor riesgos y beneficios en esta población.







