La anorexia nerviosa sigue siendo uno de los trastornos de salud mental más difíciles de tratar en la adolescencia. Aunque la mayoría de los casos responden a terapias convencionales, un pequeño porcentaje se cronifica con graves consecuencias físicas y psíquicas.
En este valioso caso clínico, se presenta una mujer que desarrolló anorexia restrictiva a los 14 años y, tras 15 años de tratamientos infructuosos —incluyendo hospitalizaciones repetidas y farmacoterapia— fue intervenida a los 31 mediante capsulotomía bilateral por radiofrecuencia. El resultado: una mejora significativa en los síntomas obsesivos, ansiosos y alimentarios, y una notable ganancia en calidad de vida.
Este caso pone sobre la mesa la posibilidad de considerar la neurocirugía funcional como tratamiento compasivo en cuadros de anorexia refractaria. Aunque experimental y no exento de controversia, ofrece esperanza cuando todo lo demás ha fallado. Además, plantea la importancia de identificar precozmente a pacientes de alto riesgo de cronificación y de no descartar opciones innovadoras bajo supervisión ética y científica. Un relato potente que llama a la reflexión sobre los límites de la psiquiatría tradicional y la necesidad de abrir nuevas vías para tratar el sufrimiento humano desde la neurociencia.







