Un estudio nacional sueco muestra que, a los 12 años, los niños nacidos antes de las 27 semanas presentan hasta 13 veces más riesgo de trastornos del neurodesarrollo y una elevada comorbilidad neuropsiquiátrica.
Los avances en la neonatología han mejorado de forma notable la supervivencia de los recién nacidos extremadamente prematuros (menos de 27 semanas de gestación). Sin embargo, el aumento de la supervivencia ha puesto de manifiesto las consecuencias a largo plazo en el desarrollo neurológico y conductual, especialmente durante la infancia tardía y la adolescencia.
Un estudio de cohorte poblacional realizado en Suecia dentro del proyecto Extremely Preterm Infants in Sweden Study (EXPRESS) evaluó los resultados neurodesarrolladores a los 12 años en niños nacidos extremadamente prematuros entre 2004 y 2007. La investigación incluyó a 462 supervivientes de una cohorte inicial de 705 nacidos vivos y los comparó con 373 niños nacidos a término. Las evaluaciones se realizaron mediante protocolos estandarizados en seis hospitales universitarios y se complementaron con datos de registros nacionales de salud.
Los resultados muestran una carga significativamente mayor de trastornos del neurodesarrollo en los niños nacidos extremadamente prematuros. El riesgo de presentar un trastorno del neurodesarrollo moderado o grave fue casi trece veces superior al observado en los niños nacidos a término. Además, los trastornos del espectro autista, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los trastornos de coordinación del desarrollo y los problemas conductuales clínicamente relevantes fueron entre tres y siete veces más frecuentes.
La comorbilidad fue un hallazgo especialmente relevante. Entre los adolescentes con discapacidad moderada o grave, el 59% presentaba al menos dos trastornos concomitantes. Incluso entre quienes no presentaban discapacidad o solo tenían afectación leve, cerca del 25% tenía algún diagnóstico neuropsiquiátrico asociado, incluyendo un 8,3% con trastorno del espectro autista y un 14,5% con TDAH.
Los autores destacan que estos resultados refuerzan la necesidad de programas estructurados de seguimiento a largo plazo para los niños nacidos extremadamente prematuros, con un enfoque multidisciplinar que se extienda más allá de la primera infancia y alcance la adolescencia. La identificación precoz de dificultades del desarrollo y la implementación de intervenciones tempranas pueden ser clave para mejorar el pronóstico funcional y la calidad de vida de estos pacientes.
Fuente: Serenius F., Abrahamsson T., Ådén U., et al. (2026). Neurodevelopmental outcomes at 12 years after extremely preterm birth in Sweden. Pediatrics. Disponible en: https://doi.org/10.1542/peds.2025-073742







