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Encuestas recientes muestran que dos de cada tres adolescentes valoran negativamente la comida del comedor escolar, citando falta de sabor o apetencia.
Este dato tiene implicaciones nutricionales y de salud pública, ya que la alimentación escolar influye en el estado nutricional y en la formación de hábitos saludables en edad adolescente. Profesionales en pediatría y nutrición abogan por revisión de menús y participación estudiantil en diseño alimentario.







