Detectar alteraciones en el estado nutricional durante la adolescencia permite anticipar y prevenir enfermedades crónicas en la vida adulta.
En este artículo se detalla cómo realizar una evaluación integral que va más allá del simple peso y talla: historia clínica detallada, exploración física, antropometría, y pruebas complementarias. El texto subraya la importancia de considerar la etapa puberal, la composición corporal y la maduración sexual, elementos esenciales en el diagnóstico. Además, resalta cómo los factores sociales, emocionales y culturales pueden influir en el estado nutricional del adolescente. El mensaje es claro: valorar nutricionalmente no solo es medir, es comprender al adolescente en toda su complejidad.







