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En China, la salud mental de los adolescentes se ha convertido en una preocupación creciente.
Según datos de la agencia oficial Xinhua, aproximadamente el 2% de los adolescentes chinos padecen depresión. Este aumento se atribuye a factores como la presión académica, la urbanización acelerada y las secuelas psicológicas de la política de “cero COVID”.
En respuesta, la Comisión Nacional de Salud de China ha lanzado un plan trienal para abordar los trastornos mentales en jóvenes, enfocándose en la prevención, el diagnóstico temprano y la mejora de los servicios de salud mental en las escuelas y comunidades. Sin embargo, expertos señalan que persisten desafíos significativos, como la falta de profesionales capacitados y el estigma asociado a las enfermedades mentales, que dificultan el acceso al tratamiento adecuado.







