Imagen de Gary Cassel en Pixabay
En la era digital, el uso prolongado de pantallas se ha convertido en una constante en la vida de los adolescentes, tanto para fines académicos como recreativos. Sin embargo, este hábito puede traer consecuencias poco conocidas pero significativas para la salud visual. Una de ellas es el espasmo acomodativo, un trastorno funcional del ojo que provoca visión borrosa, dolor ocular, dificultad para enfocar de lejos y fatiga visual.
Este fenómeno ocurre cuando los músculos ciliares, responsables del enfoque cercano, permanecen contraídos tras periodos prolongados de lectura o visualización en pantallas, impidiendo al ojo relajarse y reenfocar correctamente. Aunque suele ser reversible, su aparición puede afectar el rendimiento escolar y el bienestar general del adolescente.
Detectarlo a tiempo y fomentar pausas visuales, iluminación adecuada y una correcta distancia frente a la pantalla son claves para su prevención. La atención médica especializada es fundamental ante síntomas persistentes.







