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Un estudio publicado en 2024 en la revista científica Children (MDPI) analizó los datos hospitalarios de 47 casos pediátricos de ahogamiento y casi-ahogamiento tratados en Leipzig (Alemania) entre 2008 y 2020. Los autores realizaron un análisis retrospectivo para identificar las circunstancias, gravedad y posibles factores evitables detrás de estos eventos traumáticos, que continúan siendo una de las principales causas de mortalidad accidental en la infancia y adolescencia mundialmente.
El estudio revela que la mayoría de los incidentes ocurrieron en verano, coincidiendo con los meses de más calor y vacaciones escolares, cuando el tiempo libre y la exposición a entornos acuáticos aumentan notablemente. Además, identifica que los escenarios más frecuentes fueron piscinas privadas y estanques, lugares que suelen carecer de socorristas profesionales y donde la vigilancia adulta es a menudo insuficiente o intermitente.
Un dato preocupante es el potencial subregistro de estos eventos, ya que muchos casi-ahogamientos que no requieren hospitalización no quedan reflejados en las estadísticas oficiales, lo que oculta el verdadero alcance del problema y dificulta la planificación de intervenciones preventivas.
Los autores describen que los pacientes presentaban cuadros que iban desde hipoxia leve hasta paradas cardiorrespiratorias, requiriendo en varios casos intubación, cuidados intensivos o rehabilitación neurológica posterior. Aunque la mayoría logró recuperarse, algunos adolescentes sufrieron secuelas a largo plazo, especialmente en funciones cognitivas y motoras.
Entre los factores de riesgo más destacados se encuentran la falta de supervisión continua, el desconocimiento de técnicas básicas de socorrismo, el acceso libre de menores a zonas de agua sin protección perimetral (vallas, tapas de seguridad) y el consumo de alcohol o distracciones por móviles en cuidadores y adolescentes mayores.
El artículo concluye enfatizando la importancia de programas de educación en seguridad acuática desde edades tempranas, la necesidad de establecer normativas de seguridad para piscinas privadas y la promoción de cursos de primeros auxilios para padres y adolescentes. También propone la creación de registros regionales de ahogamientos que permitan dimensionar adecuadamente el problema y mejorar las políticas de prevención.
Este estudio se suma a la creciente evidencia internacional que considera el ahogamiento como una de las causas prevenibles más infravaloradas en la salud adolescente, especialmente en países de ingresos altos donde el acceso al agua es frecuente pero las medidas de seguridad no siempre están garantizadas.
Más info: https://www.mdpi.com/2227-9067/11/4/439







