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En África subsahariana, cerca del 70% de las personas con problemas de visión no tienen acceso a gafas, una situación que impacta negativamente en la educación, productividad y calidad de vida.
Jane Waithera, una keniana con albinismo, experimentó una mejora radical en su vida cuando, a los 10 años, recibió sus primeras gafas gracias a una clínica móvil. Hoy, como directora de una ONG, aboga por mejorar el acceso a la salud visual.
Solo el 28% de los mayores de 50 años en la región accede a correcciones ópticas, comparado con un 65% global. Los servicios se concentran en zonas urbanas, son costosos y hay escasez de personal especializado.
La OMS urge a los gobiernos a incluir exámenes visuales y gafas en los sistemas de salud pública. Kenia, por ejemplo, sufre grandes pérdidas económicas por la poca cobertura visual. La cooperación internacional, la inversión pública y la contribución del sector privado se consideran esenciales para alcanzar la cobertura universal. Iniciativas como clínicas móviles y subsidios podrían ser parte de la solución







