Los trastornos menstruales en la adolescencia constituyen una de las causas más frecuentes de consulta de ginecología en la práctica diaria de Atención Primaria. Para los profesionales médicos y las familias, comprender las bases de estas alteraciones es fundamental para mejorar la calidad de vida de las jóvenes. Desde la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), y en consonancia con organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), consideramos esencial abordar estas patologías basándonos estrictamente en la evidencia científica. El objetivo es proporcionar un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado para las tres alteraciones principales: el sangrado menstrual abundante, la amenorrea y la dismenorrea primaria.
¿Qué se considera un ciclo menstrual normal?
Para identificar cualquier anomalía, primero es necesario definir los parámetros anatómicos y fisiológicos de la normalidad. Según los criterios propuestos por Fraser, un ciclo menstrual normal presenta las siguientes características:
- Frecuencia: El periodo debe oscilar entre 24 y 38 días.
- Regularidad: Se admite una variación de entre 2 y 20 días.
- Duración: El sangrado normal tiene una duración de entre 4 y 8 días.
- Volumen: La pérdida de sangre habitual se sitúa entre 5 y 80 ml.
Cualquier desviación persistente de estos parámetros requiere una evaluación clínica estructurada.
Sangrado Menstrual Abundante (SMA) en la adolescencia
La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) estableció el sistema PALM-COEIN para clasificar los trastornos menstruales. Dentro de este marco, el sangrado menstrual abundante (SMA) crónico se define como aquel de origen uterino que es anormal en volumen, regularidad o duración, estando presente durante al menos los últimos 6 meses. Por su parte, el SMA agudo es un episodio de hemorragia lo suficientemente grave como para requerir intervención médica inmediata para frenar la pérdida de sangre.
Etiología y causas principales
En la etapa adolescente, la etiología del SMA obedece mayoritariamente a causas funcionales:
- Anovulación: Representa el 60 % de los casos y se debe a la inmadurez fisiológica del eje hipotálamo-hipofisario.
- Alteraciones en la hemostasia: Las causas orgánicas, como las discrasias sanguíneas o la Enfermedad de von Willebrand, explican entre el 10 % y el 20 % de los cuadros.
Los trastornos ovulatorios funcionales (clasificados por la FIGO como HyPO-P) pueden ser de origen hipotalámico, hipofisario, ovárico o estar relacionados con el síndrome del ovario poliquístico (SOP).

Evaluación clínica y tratamiento del SMA
La evaluación exige una anamnesis confidencial, prestando especial atención a signos de anemia (palidez, pulso, presión arterial) y discrasias sanguíneas (petequias, hematomas). La ecografía (abdominal, transrectal o vaginal) es una de las herramientas más rentables para el diagnóstico.
El tratamiento médico se divide en dos grandes bloques terapéuticos:
- No hormonal: Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) reducen la pérdida sanguínea entre un 20 % y un 35 %, mientras que los antifibrinolíticos (como el ácido tranexámico) logran una reducción del 40 % al 50 % y estabilizan el coágulo.
- Tratamiento hormonal: Incluye el uso de anticonceptivos orales combinados (que reducen el sangrado un 43 % y mejoran la anemia), gestágenos orales cíclicos o a altas dosis, y sistemas de liberación intrauterina de levonorgestrel (DIU-LNG).
Amenorrea: Ausencia de menstruación
La amenorrea es una alteración que genera gran preocupación y requiere un estudio endocrinológico detallado.
Amenorrea primaria y amenorrea secundaria
- La amenorrea primaria se diagnostica cuando hay una ausencia de menarquia a los 14 años, si se acompaña de falta de desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, o a los 16 años si el desarrollo puberal es normal.
- La amenorrea secundaria ocurre cuando la menstruación desaparece durante más de 90 días en jóvenes con ciclos regulares, o durante más de 6 meses en aquellas con ciclos irregulares previos.
Entre las causas más habituales de la amenorrea secundaria destacan las disfunciones hipotalámicas provocadas por pérdida de peso drástica, estrés crónico, ejercicio excesivo o enfermedades sistémicas prolongadas.
El Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP) en adolescentes
El abordaje del SOP en la pubertad tiene particularidades diagnósticas importantes. Hasta un 10 % de las adolescentes sanas y asintomáticas presentan ovarios de morfología poliquística en la ecografía, por lo que este no es un criterio diagnóstico absoluto. De hecho, los estudios ecográficos no se consideran estrictamente necesarios hasta pasados 8 años desde la menarquia. En caso de realizarse, se requiere observar un aumento del volumen ovárico superior a 12 cc para respaldar el diagnóstico. El abordaje puede incluir tratamiento hormonal con anticonceptivos orales combinados que incorporen gestágenos de perfil antiandrogénico.
Dismenorrea: El dolor menstrual limitante
La dismenorrea primaria es el dolor menstrual que aparece generalmente en los primeros años tras la menarquia, presentándose en ciclos ovulatorios y sin que exista ninguna alteración anatómica o ginecológica subyacente.
Este dolor menstrual está provocado por contracciones musculares del útero que generan hipoxia secundaria, desencadenadas por un aumento excesivo en la síntesis de prostaglandinas (fundamentalmente E2 y F2 alfa). Su tratamiento debe ser progresivo y secuencial:
- Analgésicos de primer nivel.
- Uso de AINEs para inhibir la producción de prostaglandinas.
- Terapia hormonal en casos refractarios.
- Terapias complementarias de apoyo, como la aplicación de calor local, actividad física regular o estimulación nerviosa transcutánea.
Caso clínico: Abordaje integral en Atención Primaria
Paciente de 15 años acude a consulta derivada por su pediatra debido a un cuadro de fatiga crónica y episodios de sangrado que superan los 8 días de duración, con requerimiento de recambio de productos de higiene cada dos horas. Durante la anamnesis clínica confidencial, se constata la ausencia de patologías sistémicas y de antecedentes familiares de coagulopatías. La exploración física revela palidez mucocutánea y la analítica confirma una anemia ferropénica moderada. Tras descartar causas anatómicas mediante ecografía abdominal, se orienta el cuadro como un sangrado menstrual abundante de origen anovulatorio por inmadurez del eje hipotálamo-hipofisario. Se instaura un tratamiento combinado con sulfato ferroso oral y pauta de anticonceptivos orales combinados. A los tres meses, la paciente presenta una recuperación completa de los niveles de hemoglobina y un patrón de sangrado regular y controlado, mejorando drásticamente su calidad de vida escolar y deportiva.
Preguntas frecuentes sobre trastornos menstruales en la adolescencia
¿Es normal tener ciclos irregulares durante los primeros años de menstruación?
Sí, debido a la inmadurez fisiológica del eje hipotálamo-hipofisario, es frecuente que los ciclos sean anovulatorios e irregulares durante los primeros 2 a 3 años posteriores a la menarquia. Sin embargo, variaciones extremas o sangrados que superen los 8 días deben ser evaluados.
¿Cuándo se debe consultar a un médico por dolor de regla?
Si la dismenorrea interfiere con las actividades diarias de la adolescente, provoca absentismo escolar, o no mejora con analgésicos comunes o AINEs, es imperativa la valoración clínica para descartar otras patologías y establecer un tratamiento adecuado.
¿El ejercicio excesivo puede detener la menstruación?
Sí. El ejercicio de alta intensidad, sumado a veces a una restricción calórica o estrés competitivo, puede generar una disfunción hipotalámica que inhibe la ovulación, siendo una causa directa de amenorrea secundaria.
Apoyo y formación con SEMA
La correcta identificación y tratamiento de los trastornos menstruales en la adolescencia requiere profesionales capacitados y actualizados. En SEMA, abogamos por un enfoque biopsicosocial y multidisciplinar, integrado por médicos, psicólogos y educadores.
Si eres profesional sanitario y buscas ampliar tus conocimientos, te invitamos a asociarte para acceder a nuestras guías de práctica clínica y a la publicación de la revista científica “Adolescere”. Para las familias que requieran orientación basada en datos reales, ponemos a su disposición nuestra experiencia institucional.
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