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Según el informe mundial de la organización NCD Alliance y la World Obesity Federation, si las tendencias actuales continúan, más de 500 millones de niños y adolescentes estarán en situación de sobrepeso u obesidad en 2030, lo que representa casi el doble que en 2010. El informe advierte que la obesidad ya no es solo un problema de países ricos: el crecimiento más rápido se está produciendo en África, Asia y América Latina, donde la alimentación ultraprocesada, la falta de espacios para la actividad física y la pobreza nutricional han creado un cóctel peligroso.
En paralelo, la salud mental juvenil está alcanzando niveles críticos. La depresión, la ansiedad y los trastornos de conducta afectan ya a uno de cada cinco adolescentes en el mundo, según la OMS. Estos problemas suelen pasar desapercibidos, estigmatizados o sin tratamiento adecuado, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde los recursos para salud mental infantil son mínimos o inexistentes.
Los expertos advierten que obesidad y salud mental no son problemas independientes: están interrelacionados. Los adolescentes con obesidad presentan mayor riesgo de depresión, y los jóvenes con trastornos emocionales tienden a adoptar estilos de vida sedentarios y dietas poco saludables, creando un círculo vicioso difícil de romper.
El informe señala que las políticas públicas actuales no están adaptadas a las nuevas realidades de la adolescencia global. Muchas de ellas siguen centradas en prevenir enfermedades adultas, sin considerar las necesidades y hábitos de los jóvenes actuales, que viven hiperconectados, con altos niveles de estrés académico y presión social.
Entre las recomendaciones clave destacan: promover entornos escolares saludables (alimentación, actividad física, bienestar emocional), restringir la publicidad de alimentos ultraprocesados a menores, crear espacios públicos seguros para el ocio activo y financiar servicios accesibles de salud mental y apoyo emocional para adolescentes.
La falta de acción tendrá un coste elevado: enfermedades cardiovasculares precoces, diabetes tipo 2, cánceres asociados a la obesidad, absentismo escolar y laboral, e incluso una disminución de la esperanza de vida futura en algunas poblaciones jóvenes.
El informe finaliza con un mensaje claro: proteger la salud física y mental de los adolescentes hoy es una inversión esencial para el futuro social y económico de todos los países.
Más info: https://www.theguardian.com/society/2025/may/20/young-people-obesity-2030-report







