Image by Erik Lucatero from Pixabay
Un informe de GWI (Global Web Index), con 20 000 encuestados de 18 países, revela que el 40 % de jóvenes entre 12 y 15 años están adoptando medidas activas para limitar el uso del smartphone con intención de cuidar su salud mental. Desde 2022, ha habido un incremento del 18 % en conductas como desactivar notificaciones, eliminar aplicaciones o tomar “descansos digitales” voluntarios.
Estos cambios respondieron al deseo de reducir la ansiedad, mejorar el sueño y aumentar la capacidad de concentración, frente a una cultura digital que impone consumos constantes. Investigadores como Sonia Livingstone califican esta tendencia de una “rebelión digital” que plantea cuestionamientos al imperativo de estar siempre conectados.
Datos de Ofcom (Reino Unido) indican que los adolescentes están gestionando mejor su tiempo pantalla que los adultos, lo que abre una oportunidad para programas educativos de alfabetización digital y autocontrol desde edades tempranas.
Este viraje genera un marco ideal para instituciones escolares y organismos sanitarios: pueden aprovechar esta predisposición para ofrecer herramientas que promuevan relaciones más saludables con la tecnología y prevenir el agotamiento digital, los trastornos del sueño y las emociones negativas asociadas.







