Durante el último año financiero, cerca de 300 personas en Victoria (Australia) fueron hospitalizadas por quemaduras solares graves, y buena parte fueron adolescentes entre 15 y 19 años, alertando nuevamente sobre los peligros del sol . Estas quemaduras no solo son dolorosas: son un incómodo recordatorio de que un solo episodio intenso puede duplicar el riesgo de cáncer de piel .
En enero, un mes crítico con niveles UV extremos, más de 130 de estos casos ingresaron en emergencias, lo que equivale a más de 4 hospitalizaciones al día . Los datos del grupo SunSmart revelan que niveles UV permiten quemaduras en tan solo 11 minutos, incluso con cielo parcialmente nublado .
La crítica no es solo en Victoria: en muchos países del hemisferio norte se repiten patrones similares. Adolescentes se sienten “invencibles”, confían demasiado en el protector solar y no usan otro tipo de protección—sombreros, ropa adecuada—o la reaplican mal .
Expertos como Emma Glassenbury, de SunSmart, y la profesora Victoria Mar, del Alfred Melanoma Service, recuerdan que no existen “quemaduras leves”: cualquier eritema solar en piel joven sumará al daño acumulado, y puede manifestarse como melanoma décadas después .
Se plantea también una barrera de accesibilidad: como los chequeos dermatológicos suelen ser costosos, muchos jóvenes posponen revisiones, lo que reduce las oportunidades de detectar precozmente lesiones sospechosas .
Las medidas urgentes recomendadas incluyen campañas gratuitas de detección, educación temprana en escuelas, enfatizar la protección integral (ropa, sombra, no solo crema) e impulsar revisiones asequibles para identifiar lunares atípicos antes de que evolucionen a melanoma.
Más info:
https://www.brownhealth.org/be-well/6-summer-safety-tips-teens







