Un informe reciente de UNICEF Innocenti sobre bienestar infantil en países de renta alta alerta de un cambio preocupante: la satisfacción vital de los adolescentes ha disminuido de forma significativa en los últimos años.
El estudio, que analiza datos de encuestas internacionales como PISA, muestra que cada vez más jóvenes califican su vida con puntuaciones bajas, especialmente las chicas y quienes pertenecen a entornos socioeconómicamente vulnerables. El informe vincula esta caída a factores como la presión académica, la incertidumbre económica, la exposición constante a redes sociales y la crisis climática, además de las secuelas de la pandemia.
UNICEF insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de apoyo psicosocial, garantizar escuelas seguras e inclusivas y dar voz real a niños y adolescentes en las decisiones que les afectan. Para los profesionales de la SEMA, estos datos invitan a ir más allá de las métricas biomédicas clásicas y preguntar de forma sistemática por la satisfacción vital y el bienestar subjetivo en la consulta.
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