En esta sección de carácter reflexivo, E. Clavé Arruabarrena nos invita a adentrarnos en una historia clínica con alma.
“Maider” no es solo el nombre de una paciente, sino el retrato simbólico de muchas adolescentes que llegan a la consulta cargadas de silencios, presiones y miedos.
El relato combina sensibilidad narrativa con reflexión ética, mostrando cómo la relación médico-paciente puede convertirse en un espacio de encuentro y de acompañamiento auténtico. La autora subraya la importancia de escuchar más allá de los síntomas, de entender el contexto emocional y social de cada joven, y de reconocer la vulnerabilidad compartida entre profesional y paciente.
Esta pieza literaria-médica recuerda que, en el trabajo con adolescentes, la ciencia y la empatía son inseparables, y que cada consulta es una oportunidad para fortalecer la confianza, el autocuidado y la autoestima.







