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Cardiólogos y médicos internistas de la ciudad de Hyderabad, en el sur de la India, han lanzado una alerta tras detectar un aumento alarmante de hipertensión arterial precoz en adolescentes y jóvenes adultos, un fenómeno que hasta hace poco se consideraba excepcional en menores de 25 años. Los especialistas atribuyen este incremento a una combinación explosiva de factores: estrés académico y social, uso excesivo de redes sociales, vida sedentaria y una alimentación rica en sal, grasas saturadas y comida ultraprocesada.
Según los datos recopilados en varios hospitales de la región, jóvenes de entre 16 y 25 años presentan con frecuencia cifras tensionales superiores a 130/80 mmHg, el umbral que la Sociedad Internacional de Hipertensión y la American Heart Association consideran como hipertensión en adultos. En muchos casos, el diagnóstico es accidental: se detecta durante revisiones deportivas, chequeos escolares o consultas por otros motivos.
Pero el problema no termina ahí. Estos jóvenes suelen mostrar otros factores de riesgo cardiovascular asociados: colesterol elevado, obesidad abdominal, niveles altos de ácido úrico y trastornos del sueño, que, combinados con la hipertensión, elevan el riesgo de enfermedad cardíaca precoz.
Los expertos advierten que la hipertensión en la juventud, si no se trata, puede provocar daño renal, engrosamiento del corazón, alteraciones vasculares y accidentes cerebrovasculares a edades tempranas. Además, el componente emocional no puede ignorarse: muchos jóvenes experimentan estrés crónico debido a la presión por rendir académicamente, el desempleo juvenil y la sobreexposición a noticias negativas y redes sociales.
Como medidas de prevención, los médicos recomiendan realizar controles de presión arterial rutinarios a partir de los 15 años, promover una dieta baja en sal, grasas saturadas y azúcares, fomentar el ejercicio físico diario (caminar, ciclismo, deportes colectivos), y limitar las pantallas, el consumo de cafeína y la comida rápida. También subrayan la importancia de técnicas de manejo del estrés, como yoga, meditación, respiración consciente o actividades recreativas al aire libre. Esta tendencia en India podría ser el reflejo de un problema global: la hipertensión ya no es exclusiva de adultos mayores. Si no se toman medidas, la salud cardiovascular de la Generación Z podría ser significativamente peor que la de sus padres, con un impacto social y económico muy elevado.







